musica

domingo, 5 de octubre de 2014

.- LA REDENCION DE TOM .- CAPITULOS 61º Y 62º

4 O MAS Y AGREGO SINO NO ... ADIOS :))

CAP 61.-
Tom seguía dentro de ella. Tenían los cuerpos unidos. _______ le acariciaba la espalda perezosamente mientras él aguantaba el peso en los brazos para no aplastarla.
—Eres mi familia —dijo Tom, acariciándole la curva de la mejilla con el pulgar.
______ lo miró a los ojos. Él siguió hablando en roncos susurros.
—Tanto buscar, tanta ansiedad, cuando todo lo que necesitaba estaba a mi lado.
—Querido. —Le apoyó la mano en la mejilla.
—Siento haberme dejado atrapar por mis paranoias y haberte cerrado las puertas.
—Cariño, tenías que averiguar más cosas sobre tu familia. Forma parte del proceso de curación.
—Sólo te necesitaba a ti.
Ella lo desarmó con una sonrisa radiante y lo miró como si le hubiera regalado el mundo en una bandeja de plata.
—Yo también te necesito, Tom. He estado muy triste mientras estabas fuera. Aunque Rebecca se ha quedado a dormir, la casa estaba vacía. Y dormir sola es una mierda.
Tom se echó a reír y el cuerpo de ________ respondió a sus movimientos.
—Recuérdame esta conversación la próxima vez que quiera irme de viaje solo.
—Un hombre siempre debe cumplir con su deber. Pero debe llevarse a su esposa con él. —_______ se apartó con delicadeza el pelo de la frente.
—Nunca discuto con una mujer desnuda.
La expresión de ella se ensombreció. Tom le acarició la mejilla, entornando los ojos.
—¿Estás triste? ¿Es culpa mía?
—No, me he acordado de algo que Grace solía decir.
—¿Qué era?
—Que el matrimonio es un misterio. Que dos personas se van entretejiendo hasta convertirse en una sola. Cuando estamos separados, siento como si me faltara un trozo. —Se movió bajo el cuerpo de él—. Me alegro de que tú también lo sientas.
—Ya lo sentía antes de casarnos, pero es verdad que ahora es distinto. El dolor es más intenso.
—Antes no entendía por qué decían que el matrimonio es algo que está por encima del amor. Pero aunque no logro explicarlo, es verdad.
—Yo tampoco puedo explicarlo. Tal vez por eso Grace lo llamaba un misterio. —Bajó la mirada hacia sus cuerpos unidos—. Supongo que debería soltarte un rato.
—Me gusta que estemos así. Son arrumacos poscoitales mientras sigues dentro de mí.
—Sí, supongo que ésa sería la descripción técnica. Si esperamos un poco más, podremos volver a empezar.
______ apretó los músculos a su alrededor y su miembro saltó como respuesta.
—Si no recuerdo mal, Profesor, tu tiempo de recuperación es mínimo.
—Gracias a Dios —murmuró Tom, empezando a moverse en su interior.
Debe señalarse que, en general, los Kaulitz dormían mejor juntos que separados. Esa noche no fue la excepción. (Cuando dejaron de hacer el amor el tiempo suficiente para poder dormir un rato, claro.)
A la mañana siguiente, Tom se despertó y vio que ______ seguía dormida, con la cabeza sobre el torso de él. La observó sin moverse, resistiéndose a la tentación de levantarle la barbilla para poder besarla. En vez de eso, recorrió con los dedos la piel de sus hombros y su espalda. Se había quitado un gran peso de encima. No había conseguido todas las respuestas que quería, pero a cambio había recibido algo mejor: su hermana y su abuelo. El profesor Spiegel era noble y erudito; famoso por su perspicacia y su caridad. Era alguien a quien deseaba conocer más en profundidad. Y un antepasado cuya sangre se sentiría orgulloso de pasarle a sus hijos. La idea era reconfortante. Kelly había plantado una semilla de duda en su mente. Tal vez su padre no había sido el monstruo que él recordaba. Los recuerdos de Tom estaban tan mezclados con sueños que le costaba mucho distinguirlos. Sin embargo, había cosas que no dejaban lugar a dudas. «¿Qué clase de hombre abandona a la madre de su hijo y reniega de éste?» Se le hizo un nudo en la garganta cuando su mente le devolvió como respuesta una imagen de él mismo.
—¿Viste a tu abuela? —le preguntó ______ medio dormida.
—De lejos. Salió de su casa y se metió en un coche. La acompañaba un hombre, supongo que algún tío mío. Bueno, deduje que era mi abuela. Era su dirección.
—¿No les dijiste nada?
—No. —Tom le acarició la espalda hasta llegar a los hoyuelos que tenía encima del trasero.
Era una de las partes favoritas de su cuerpo.
(Se planteó plantar una bandera allí en un acto de colonialismo corporal.)
—¿Por qué no? —______ no lo entendía.
—No son mi familia. Mientras estaba allí, me di cuenta de que para ellos era un extraño. No hubo ningún tipo de conexión. Nada. —Suspiró—. Al menos, cuando conocí a mi hermana, reconocí sus ojos.
Ella lo miró sin comprender.
—Tenemos los mismos ojos, los ojos de mi padre.
—¿No querías hablar con tu abuela para conocer los antecedentes médicos familiares?
—Carson tuvo acceso al informe de la autopsia de mi madre. También logró su historial médico usando métodos de dudosa legalidad.
—¿Y?
—En su familia había antecedentes de ataques al corazón y tensión arterial alta, pero nada especialmente preocupante.
_______ se relajó ostensiblemente.
—Eso son buenas noticias, ¿no?
—Sí —respondió él con sorprendente indiferencia.
—Y por el lado de tu padre, ¿qué encontraste?
—Kelly me contó que había antecedentes de enfermedades coronarias.
—Entonces, ¿ya no quieres hablar con tu abuela ni con ningún otro pariente?
—Tengo el diario de mi madre y las anécdotas de Kelly. Es suficiente.
—¿Kelly conoció a tu madre? —_______ se sentó en la cama.
—Sí, la vio a menudo cuando trabajaba para mi padre. Y recuerda que sus padres discutieron varias veces, presumiblemente por mi madre y por mí.
»Me gustaría presentarte a Kelly. Su esposo y ella me han invitado a cenar esta noche. Y el viernes hemos de ir a visitar a la tía Sarah, en Queens.
—Me encantaría conocer a tu hermana, pero tendrás que llevarme de compras. Rebecca hizo la maleta, así que llevo un maletín lleno de lencería y un solo vestido.
Tom la miró con los ojos brillantes.
—Está claro que no te conoce demasiado.
—¿Por qué dices eso?
Él se inclinó hacia adelante, acariciándole la oreja con los labios.
—Porque duermes desnuda —susurró.
______ se estremeció y empezó a juguetear con el escaso vello que cubría el pecho de él.
—¿Has acabado de leer el diario de tu madre?
—Sí.
—¿Y?
—Lo que cabía esperar. Con el tiempo se fue dando cuenta de que nunca podría tener una vida con mi padre. Se fue desanimando cada vez más hasta que al final dejó de escribir.
_______ le apoyó la mano en el tatuaje, presionándoselo ligeramente.
—¿Te alegras de haber venido a Nueva York?
—Sí, por Kelly. Ah, y tengo buenas noticias. El profesor Benjamin Spiegel de Columbia era mi abuelo.
—¿Benjamin Spiegel? —murmuró _______—. No reconozco el nombre. ¿Era especialista en Dante?
—No, se especializó en Romanticismo. Leí algún trabajo suyo en la facultad.
—Katherine Picton desprecia a los autores del Romanticismo. Una vez me acusó de dar una versión romántica de Dante.
Tom se echó a reír.
—No todo el mundo aprecia el Romanticismo, pero el profesor Spiegel sí. Sus libros fueron referentes durante décadas. Publicó sobre todo en alemán, pero también tiene algún artículo en inglés.
—¿Y era tu abuelo?
—Sí —respondió él con orgullo—. Kelly me contó que en Columbia era muy respetado y querido por sus obras de caridad y su importante papel al frente de la comunidad judía.
_______ alzó mucho las cejas.
—¿Y por qué no sabías nada de él?
—Mi padre y él no se entendían, por lo que se cambió de nombre, le dio la espalda al judaísmo y no volvió a hablar con su familia. Pero Kelly estaba al corriente, por supuesto. Ha mantenido contacto con nuestros primos.
—¿Conoció a vuestro abuelo?
—Desgraciadamente, murió antes de que ella naciera.
—Supongo que ya sabemos de dónde procede tu afición por la literatura. Y tu interés por el sexo kosher.
Él se echó a reír.
—Mi interés por el sexo kosher viene de otras cosas, pero tal vez haya alguna relación. —En un tono más serio, añadió—: Enterarme de la identidad de mi abuelo ha sido lo mejor del viaje.
La expresión de _______ se ensombreció también.
—¿Y tus hermanas?
—Audrey no quiere saber nada de mí. Y Kelly es maravillosa, pero su visión de mi padre y la mía son tan diferentes que es como si habláramos de dos personas distintas. —Tom hizo una mueca—. Ya no sé qué creer. ¿Era mi padre el hombre maravilloso que ella recuerda o el monstruo que le pegó a mi madre?
—Tal vez fuera las dos cosas.
—Imposible.
—Aunque en una ocasión le pegara a tu madre, es posible que la relación con su esposa e hijas fuera muy distinta.
—Eso no me sirve de consuelo.
—Lo siento.
Tom enterró la cara en su pelo.
—¿Por qué no nos quería?
A ________ se le encogió el estómago.
—Creo que los quería, pero también quería a su otra familia. Ése era el problema. Quería tenerlo todo y no pudo. Fue un fracaso suyo, no tuyo —dijo con énfasis, antes de besarlo—. Cuéntame más cosas de tu hermana. Hay muchas novedades que todavía no me has contado.
—Te lo contaré todo, pero ¿podemos dejarlo para luego? Hay algo kosher que me gustaría hacer antes.
Tom rodó hasta quedar tumbado de espaldas, tirando de ella para que se pusiera encima.

Después de tomarse el desayuno que les subieron a la habitación, ______ volvió a la cama, tapándose con la sábana.
—Quedémonos aquí todo el día haciendo el amor.
Tom se sentó a sus pies con los ojos brillantes.
—Ésa es mi _______. Pero ¿no tienes que acabar un trabajo?
—Preferiría acabar contigo —respondió, invitándolo a acercarse con un dedo.
Tom estaba a punto de arrancarle la sábana, cuando el iPhone empezó a sonar.
Le echó un vistazo y miró a _______.
—¿Quién es?
—Tu tío Jack —respondió él de mala gana.
—¿Por qué te llama a ti? —Ella se levantó sin soltar la sábana—. ¿Le habrá pasado algo malo a mi padre? ¿O al bebé?
—Espero que no. —Tom desenchufó el cargador y se llevó el teléfono a la oreja.
—¿Hola?
—Kaulitz, estoy en una oficina de FedEx en Washington D. C. —Jack, como siempre, directo al grano.
—¿Y?
—Tengo un lápiz de memoria que contiene vídeos y fotos, algunas de ellas de mi sobrina. Y no son precisamente para todos los públicos.
Tom se sentó en el borde de la cama.
—Me dijiste que lo habías recuperado todo —refunfuñó.
—Eso creía. La chica debía de tener copias escondidas en algún sitio. Quería enviárselas a Andrew Sampson de The Washington Post.
—Pues ocúpate de que no lleguen. Es problema tuyo.
—Lo sé. Sólo llamaba para discutir la jugada.
Tom miró a _______.
—¿Qué pasa? —preguntó ella en voz baja.
Él levantó un dedo, indicándole que esperara.
—¿Qué sugieres?
—La chica está enfadada con su novio porque la ha dejado para casarse con otra. Quiere ponerlos en un compromiso, a él y a su padre. Yo digo que la ayudemos. Copiaré en un nuevo lápiz de memoria todo el material donde salgan ella y su novio y lo enviaré.
—¿No es arriesgado?
—Los perjudica a ellos y mi sobrina queda al margen.
Tom volvió a mirar a _____. Tenía las cejas muy juntas y se le estaba empezando a formar una arruga entre ellas.
—Tu sobrina está aquí. Deja que lo hable con ella y te vuelvo a llamar.
—No tengo mucho tiempo.
—No voy a tomar esta decisión en su lugar. —Tom colgó y tiró el teléfono sobre la cama.
Se frotó la cara con las manos. _______ se acercó a él.
—¿Qué pasa? ¿Por qué te llama mi tío?
—Al parecer, Natalie tenía un lápiz de memoria guardado en algún lado, con fotos y vídeos. Ha tratado de enviarlo a The Washington Post por FedEx.
—¿Qué? —gritó ________—. Saldrá en Internet. Saldrá en los periódicos. ¡Oh, Dios mío! ¡Oh, Dios mío!
Enterró la cara entre las manos y empezó a balancearse adelante y atrás. Él le sujetó un hombro para tranquilizarla.
—No tan de prisa. Jack ha interceptado el envío. Quiere saber qué debe hacer con el dispositivo.
_______ dejó caer los brazos.
—Que lo destruya. Y que busque todas las copias y las destruya también.
—¿Estás segura? Puede borrar las fotos en las que sales tú y enviar el resto. Se lo han ganado.
_______ se tapó con la sábana hasta la barbilla.
—No me interesa la venganza.
Los ojos de Tom brillaron de furia.
—¿Por qué demonios no?
—Porque lo he superado. Ya casi nunca pienso en ellos y quiero seguir así. No quiero ver cómo sus vidas se desmoronan sabiendo que es culpa mía.
—No sería culpa tuya. Ellos serían los únicos responsables.
—Yo soy responsable de mis actos —replicó ella con decisión—. No entiendo por qué Natalie hace esto ahora.
—Simon va a casarse con otra.
_______ abrió mucho los ojos.
—¿Qué?
—Supongo que Natalie piensa que su prometida lo dejará cuando vea las fotos.
Se había quedado muy sorprendida.
—Por fin la ha dejado. Empezaba a pensar que seguiría con ella a escondidas, pero supongo que su padre le ha dado un ultimátum.
—No me sorprendería. El año que viene hay elecciones.
— Y ahora tendrán una boda. —Julia negó con la cabeza—. Nada como un escaparate matrimonial para que la campaña tome un aire más amable. Ojalá Natalie se olvidara de mí de una vez por todas.
—De momento estás metida en esto. —Tom apretó los labios—. Me imagino que Jack querrá volver a registrar el piso de Natalie. ¿Qué quieres que haga con el lápiz de memoria? —repitió.
—Dile que lo destruya todo.
Él resopló frustrado, pasándose las manos por el pelo.
—No se merecen tu misericordia.
—Su prometida se la merece, sea quien sea. No quiero humillarla.
—Si está con él es que es tonta.
_______ hizo una mueca de dolor.
—Yo también fui tonta una vez —dijo en voz tan baja que a Tom le costó oírla.
—No eras tonta; te manipuló. Vamos, ¿de verdad no quieres que sufran un poco?
—No, así no.
Él se puso de pie, con los brazos en jarras.
—Pues yo sí. Piensa en lo que él te hizo. Y en lo que te hizo ella. Te hicieron sufrir durante años. Casi te destrozaron.
—Pero no lo hicieron —repuso ella con un hilo de voz.
Tom se dirigió a la ventana y descorrió la cortina. Se quedó contemplando Central Park.
—Le rompí la mandíbula y ni siquiera eso me hizo sentir satisfecho. —Contempló las desnudas ramas de los árboles cubiertas de nieve—. Quería matarlo.
—Actuaste en defensa propia. Si no hubieras venido a rescatarme... —______ se estremeció al recordar el día en que estuvo a punto de ser violada—. Pero lo que tú me propones no sería defensa propia.
Él la miró por encima del hombro.
—No, sería justicia.
—Ya hablamos una vez sobre cómo la misericordia debía atemperar la justicia. Hablamos del arrepentimiento y el perdón.
—Esto es distinto.
—Tienes razón. Es distinto, porque aunque podría exigir justicia, declino hacerlo. Citando una de mis novelas favoritas: «A Dios respetuosamente devuelvo el billete».
Tom resopló.
—Estás utilizando Dostoievski para tus fines franciscanos.
Su indignación la hizo sonreír.
—Sé que estás enfadado conmigo por no querer castigarlo, pero, cariño, piensa en la madre de Simon. Siempre ha sido amable conmigo. Esto la mataría.
Tom mantuvo la mirada clavada en los árboles.
—Tú misma amenazaste con llevar las fotos a la prensa.
—Francamente, no tenía intención de permitir que se publicaran. Además, era mi última opción. Sólo lo habría hecho si Natalie no me hubiera dejado alternativa.
Él apretó el puño y lo apoyó en el cristal, resistiéndose a la tentación de darle un puñetazo. No era justo. No era justo que una criatura tan dulce como ________ hubiera sido desatendida, tanto por su madre como por su padre, dejándola a merced de un novio cruel y manipulador. No era justo que Suzanne Kaulitz tuviera que conformarse con las migajas que su amante le arrojaba, mientras inundaba de amor a su familia. No era justo que Grace y Maia estuvieran muertas mientras otras personas seguían con vida. No era justo que John y Diane esperaran un bebé con el corazón dañado. No. El universo no era justo. Y por si eso no fuera lo bastante lamentable, cuando se presentaba una oportunidad de hacer justicia, los franciscanos como ______ ponían la otra mejilla y hablaban de
misericordia. «¡Joder!» Cerró los ojos. Ella había puesto la otra mejilla cuando él la había lastimado. Igual que Grace. Igual que Maia. Con un hondo suspiro, pensó en Asís y en lo que había experimentado en su visita a la cripta. Dios había ido a visitarlo, pero no con justicia. Con misericordia.
—Llama a tu tío.
—Tom, yo...
Él abrió los ojos y aflojó el puño, pero no se volvió.
—Llámalo y dile lo que quieres que haga.
_________ se levantó y, enrollándose la sábana alrededor, se acercó a él. Lo abrazó, pegando el pecho a su espalda.
—Sé que quieres protegerme. Quieres hacer justicia y por eso te quiero.
—Ojalá lo hubiera matado cuando tuve ocasión.
—Lo hiciste —susurró ella, con la mejilla pegada a su hombro.
Los músculos de Tom se tensaron.
—¿Qué quieres decir?
—Me amas, eres amable conmigo y me tratas con respeto. Cuanto más tiempo paso contigo, los recuerdos de Simon se difuminan hasta parecer una pesadilla remota. Así que, en cierto modo, lo mataste. Asesinaste su recuerdo. Gracias, Tom.
Éste cerró los ojos mientras una oleada de amor y de algo más que no supo describir se apoderaba de él. Tras darle un beso en cada hombro, _______ fue a llamar a su tío.



CAP 62.-
Aquella noche, _____ y Tom cenaron en el apartamento de Manhattan de Kelly y Jonathan, con sus dos hijas, Andrea y Meredith. ______ se sintió acogida por la familia de Tom. Al acabar la velada, estaban charlando como viejos amigos, no como extraños.  Kelly le regaló a Tom unos gemelos y una vieja gorra de los Brooklyn Dodgers que habían pertenecido a su padre. También varios libros escritos por su abuelo. Él le contó a su hermana que, efectivamente, la locomotora de la foto era la de su padre, que había grabado las iniciales J. S. de niño, cuando su nombre aún era Othniel Spiegel. Los Kaulitz invitaron a los Schultz a visitarlos en Cambridge o en Selinsgrove y hablaron de hacer un viaje juntos a los Hamptons el verano siguiente. Kelly hizo que Tom le prometiera que asistiría a la próxima reunión de la Fundación Benjamin Spiegel. Estaba deseando presentárselo a sus primos.
Cuando volvieron al Ritz, _______ revisó el correo antes de acostarse. Llevaba puesta la gorra de los Dodgers, ya que a Tom le iba pequeña. (Hecho que ella se encargó de señalarle, muerta de risa.)
Scheisse —exclamó _______, observando la pantalla a través de sus gafas de montura de carey.
—Tengo que enseñarte palabrotas en otros idiomas. He oído decir que el parsi tiene algunos insultos particularmente coloridos. —Tom le dirigió una sonrisa irónica, mientras se acercaba a ella con el albornoz del hotel puesto.
—No estoy segura de que el parsi pueda expresar lo que siento al ver esta foto. —______ le señaló la pantalla.
Tom fue a buscar sus gafas y se las puso. Al mirar la foto escaneada reconoció
inmediatamente a Simon Talbot. Era la clásica foto de compromiso matrimonial, en blanco y negro. Conteniendo el impulso de maldecir, preguntó:
—¿Quién es ella?
—¿Conoces al senador Hudson, de Carolina del Norte? Es su hija. Es una estudiante de último año en Duke.
Intercambiaron una mirada incrédula.
—Su familia es muy conservadora. ¿Cómo ha acabado con un tipo así? —se preguntó Tom con desprecio.
—No tengo ni idea, pero ahora entiendo por qué Natalie está tan disgustada. Simon la ha dejado tirada por la novia perfecta. Mírala, parece Jacqueline Kennedy.
—¿Quién te ha enviado la foto?
—Rachel. Salía en el Philadelphia Inquirer.
________ se volvió hacia la pantalla, mirando con tristeza a la sonriente pareja.
—Me da pena esa chica. No sabe dónde se mete.
—A lo mejor sí lo sabe y no le importa. —Tom le tiró de la visera de la gorra—. Te queda bien, pero no sabía que fueras seguidora de los Dodgers.
Ella sonrió.
—Brooklyn forma parte de tu historia, así que lo siento un poco mío.

Al día siguiente, ______ acabó el trabajo que le quedaba pendiente, mientras Tom iba a buscar información sobre su abuelo en los archivos de la Universidad de Columbia. Por la tarde fueron con Kelly y Jonathan a visitar a la tía Sarah a una residencia de Queen’s. Más tarde hicieron algunas compras y luego cenaron en The Russian Tea Room antes de volver al hotel. En la habitación bañada por la luz de las velas, ______ se movía sobre Tom mientras le acariciaba el pecho. Él la agarraba por las caderas, animándola a incrementar el ritmo.
—Di mi nombre —susurró.
_______ contuvo el aliento cuando él la penetró con más fuerza, elevando las caderas.
—Tom.
—Nada me enciende tanto como oír tu voz pronunciándolo.
—Tom —repitió ella—. ¡Qué bonito!
Él tiró de ella hasta acariciarle los pechos con los labios.
—Me inspiras.
—Estás muy intenso.
—Por supuesto. Estoy con mi preciosa esposa, disfrutando de sexo fantástico.
—Siento como si estuviéramos solos en el mundo.
—Bien —murmuró Tom, contemplándola moverse arriba y abajo, arriba y abajo.
—Me haces sentir hermosa.
Él respondió lamiéndole el pecho hasta que ella empezó a gruñir.
—Te quiero —dijo _________.
Mirándola fijamente, Tom la agarró con fuerza, forzándola a ir más de prisa.
—Yo también te quiero. Me sentiré muy orgullosa de tener un hijo contigo —logró decir ella, antes de echar la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados.
Su cuerpo se estremeció cuando una oleada de placer la inundó.
Tom siguió embistiéndola, sin perderse detalle de su cara mientras alcanzaba el orgasmo. Luego aceleró el ritmo aún más y con una poderosa última embestida, la siguió.

—Me alegro de que vinieras a Nueva York. —Tom y _______ esperaban cogidos de la mano a que avanzara la cola para facturar el equipaje en el vuelo que los devolvería a Boston—. Siento que no hayamos podido ir a ningún espectáculo, pero al menos hemos hecho un poco de turismo.
—Tom, te has enfrentado a las hordas navideñas para llevarme de compras. No tengo ninguna queja. —Poniéndose de puntillas, le dio un leve beso en los labios—. Nos van a cobrar por el sobrepeso.
—Que lo intenten. Es Navidad, maldita sea.
_______ se echó a reír.
—Así es. No sé por qué me cuesta imaginarte aguantando un espectáculo entero de Broadway.
Él sorbió por la nariz.
—He visto Shakespeare.
—¿El musical?
—Muy graciosa. Y también una representación de Los Miserables. —Mirándola fijamente, añadió—: Tu interpretación de la novela me cambió la vida.
________ bajó la vista hacia sus nuevas botas de tacón alto Manolo Blahnik que Tom había insistido en comprarle en Barneys.
—Creo que un montón de cosas se unieron y conspiraron para cambiar tu vida. Lo que te pasó en Asís no dependió de mí.
—No. —Tom le levantó la mano y le acarició los nudillos antes de juguetear con el anillo de boda—. Pero no habría llegado allí si tú no me hubieras ayudado antes. Y no me habría llevado la alegría de descubrir a mi abuelo si tú no hubieras aceptado tener un hijo conmigo. Me has dado tanto...
—Tammy me dijo que la paternidad tiene un efecto especial sobre los hombres buenos. Me gustaría comprobar qué efecto tiene sobre ti.
Tom pestañeó con fuerza.
—Gracias, _______. —Le atrapó la sonrisa con los labios y la besó hasta que alguien se aclaró la garganta a su espalda.
Avergonzados, avanzaron en la fila sin soltarse las manos. Acababan de pasar el control de seguridad cuando sonó el teléfono de _______.
—_____. —La voz ronca de John resonó en su oído.
—Papá, ¿va todo bien?
El silencio al otro lado de la línea hizo que la chica se detuviera. Tom se paró a su lado, con mirada inquisitiva. John se aclaró la garganta.
—Estoy en el Hospital Infantil, en Filadelfia.
—Oh, no. ¿Diane y el bebé están bien?
—Diane se despertó en mitad de la noche. No se encontraba bien, así que vinimos aquí directamente. —Hizo una pausa—. La tienen conectada a un montón de monitores y parece que tanto ella como el niño están bien. Está de parto.
—Es pronto —susurró ______.
—Así es —replicó John, tenso—. Los médicos no sabrán cómo está realmente hasta después de que nazca. Dicen que hay muchas cosas que no se ven en una ecografía. Es posible que tengan que operarlo inmediatamente.
—¿Es seguro que tenga que pasar por el quirófano?
—Sí. La operación está prevista para tres días después del parto, pero supongo que dependiendo de lo que encuentren pueden tener que hacer una intervención de emergencia.
—Estamos en el aeropuerto JFK —le comunicó ella mirando a Tom—. Íbamos de vuelta a Boston. ¿Quieres que vayamos a Filadelfia?
—Sí —respondió John sin dudarlo—. Si podéis. El parto puede ser largo, pero me ayudaría mucho teneros aquí. Los próximos días van a ser muy duros y no sé si podré... —Empezó a toser.
—Ahora mismo voy, ¿vale? Cambiaré el billete e iré directamente al hospital. Te llamaré cuando llegue para que me digas dónde estás.
—Vale —dijo John, aliviado—. ¿______?
—¿Sí, papá?
—Gracias. Hasta pronto.
—Hasta luego, papá. Dale un beso a Diane.
______ colgó y miró a su esposo, que tenía una expresión muy seria.
—Supongo que debería haberte consultado antes de ofrecerme a ir a Filadelfia —se excusó, mordiéndose la mejilla por dentro.
—Era una emergencia. Tenemos que ir.
—¿Tenemos? —Lo miró esperanzada.
—Ese bebé será mi cuñado. Y no pienso dejarte ir sola. —Rodeándole la cintura con el brazo, la guió entre la multitud.






5 comentarios:

  1. Guaooo (Tn) y Tom no pierden el tiempo jajaja q picarones me encantoo, hay pobre del papa de (Tn) menos mal q la llamo a tiempo y es bueno q le vaya hacer compañía y q lindo Tom q entendió q fue una emergencia.. donde esta Paul?? me muero x saber.. espero los próximos cpa me encanto virgi

    ResponderEliminar
  2. Amoo la.novelaa!! Es hermpsaa.. Enserio Virgi mil gracias por darte el tiempo de adaptarla..!!

    Me encanta TODO.. Ojala el bb nazca sanito..
    Ay (tn) vengate de Simon y Natalie..

    Siguelaa prontooo.. Esta buenisimaa :)

    puedes subir mas seguido?? *.*

    ResponderEliminar
  3. que bello *-* ahahah me encanta esta fic
    ahi jesu ojla nasca bien el hermano de tn
    sube pronto :)

    ResponderEliminar
  4. que lindo tom *-* ahhaha menos mal que no la dejara ir sola
    podre papa de tn
    sube pronto :)

    ResponderEliminar
  5. Ay ojala y nada le pase al bebe u.u me encsnta la historia jiji sube pronto

    ResponderEliminar